Hace más de 3 décadas, en el año 1977, la NASA lanzó un cohete con una máquina muy especial; la sonda Voyager 1. Esta sonda contaba con instrumentos muy rudimentales propios de la sencilla tecnología del sigo XX. Se puso en órbita con un par de grabadoras de cinta, algunos sensores, una computadora (cuya memoria apenas alcanzaba la media de los ordenadores de la actualidad) y varias antenas parabólicas, que siguen funcionando 36 años después. Nunca nadie pensó que tal proyecto pudo llegar tan lejos. De hecho, esta sonda, ahora mismo está abandonando los confines del Sistema Solar; camino hacia la nube de Oort. La sonda Voyager 1, está a unas 125 veces la distancia entre la Tierra y el Sol... ¡Nunca antes una máquina creada por el ser humano ha estado tan lejos! En su larga historia, esta sonda ha hecho una distancia descomunal: ¡70.000.000.000 de kilómetros! Una cifra que aparte de larga, da mucho de hablar, ya que la sonda sigue enviando débiles señales a la tierra; lo que ha ayudado a los técnicos determinar que la nave dejara de enviar datos en el año 2025. El aparato se irá distanciando cada vez más, debilitando su envío de señales y cuando traspase la nube de Oort, estará en el verdadero límite del espacio exterior, y entonces, la perderemos para siempre. ¿Pero quién sabe? A lo mejor seguirá recorriendo el espacio y puede que atraviese nuestra Vía Láctea; y entonces, ¡sería el mayor logro de la historia!
