El funcionamiento es sencillo, simplemente unos sensores detectan el movimiento de los ojos para que, tras una calibración, puedan controlar un punto verde en la pantalla que actúa de puntero. Si detienes la vista en un punto es como si estuvieras presionando con el dedo. De esta forma puedes hacer cualquier tipo de interacción con la aplicación sin necesidad de moverte.
Esta tecnología es aún un prototipo que se está desarrollando en Japon, y a decir verdad le falta mucho trabajo para que el control ocular sea cómodo (si no es práctico no tendrá éxito por más llamativo que sea), pero los comienzos son prometedores.
Por cierto, los usuarios de iPad parece que tendrán que esperar más tiempo, porque iBeam solo estará disponible para Windows 8 y Android. Tal vez esta tecnología junto con Eyesight sean claves en el futuro.
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